Del ojo humano al del insecto
Un ensayo de biología comparada
Resumen
La fórmula favorita de Schopenhauer, "el mundo es mi representación", es verdad aplicable a todo ser viviente capaz de conocer, aunque, a diferencia del animal, sólo el hombre puede llegar a un conocimiento del mundo abstracto v reflexivo. Los animales y los hombres no somos criaturas anímicamente cerradas, porque estamos abiertos al mundo exterior por las ventanas que son nuestros sentidos. Y, de entre estos, es el de la visión el ventanal más amplio para el conocimiento del mundo circundante a nosotros; ventanal por el cual el mundo penetra y se proyecta en la conciencia anímica del ser animal, en el "yo" humano. Por esto, no es extraño que el autor de El mundo como voluntad y como representación, ya antes de haber publicado su magistral obra, se hubiera preocupado en elaborar una teoría de la visión y de los colores (1).Descargas
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